Los huecos

Pocas cosas son más dañinas en los discursos públicos que los chivos expiatorios, que son el mejor amigo de los populistas. Estoy cansado de que culpemos de todo a los políticos que, de acuerdo, no son los más brillantes, de acuerdo, han llevado el sectarismo y la mediocridad a cotas no hace mucho impensables, pero en primer lugar son nuestros representantes porque los elegimos y en segundo, toman sus decisiones, que a menudo son tan equivocadas como las razones por las que las toman, pero no toman las nuestras.

Las leyes son lo que son, normas diseñadas por humanos, por tanto falibles, que dejan huecos porque difícilmente, aunque estuvieran diseñados por los mejores de entre nosotros, podrían cubrir todas las situaciones posibles. Ojalá no los hubiera, ojalá no hubiera nada que fuera a la vez legal e injusto, legal e inmoral, legal e inhumano, pero lo hay. La decisión de aprovechar esos huecos en nuestro beneficio es nuestra, la decisión de sacrificar la justicia, la moral y la humanidad en el altar del beneficio no es de la ley que, lamentablemente, lo permite, es de quien la toma. La decisión de desahuciar a ancianos, a dependientes, a madres con niños pequeños, a enfermos, no para ganarse la vida sino para incrementar artificial y desaforadamente el beneficio es de quien la toma, sea particular, empresa o fondo buitre. No es criticable querer ganar dinero, todos queremos, pero tampoco es obligatorio ganarlo todo y ganarlo ya, caiga quien caiga. La ley puede cubrir muchas cosas, pero hay una que no debería ser necesario regular, y es la conciencia.

Una ley puede permitir hacer algo manifiestamente inhumano, algo que alguien no le haría jamás a un familiar, a un amigo, pero lo que desde luego no hace es obligar a hacerlo.

No soy amigo de soluciones sencillas, de hecho reconozco abiertamente que no tengo la menor idea de cómo se puede solucionar el problema de la vivienda, pero sí que tengo una convicción: si se hiciera política, si se viviera desde la fraternidad y no desde la trinchera, habría debates que no serían necesarios. Tal vez sea el momento de reivindicarla.

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